Aporte de Ps. María José
Retamal Pérez
mjretamal@gmail.com
Esclerosis
tuberosa
La esclerosis Tuberosa es una enfermedad genética
que condiciona la formación de masas anormales
en algunas células del cuerpo. Los principales
órganos afectados por esas masas son el
cerebro, la retina, la piel, los riñones,
el corazón y los pulmones.
En la Esclerosis Tuberosa son muy frecuentes los
ataques epilépticos. La presentación
más corriente durante la infancia son los
espasmos infantiles o espasmos en flexión
y pueden confundirse con cólicos. Las crisis
adquieren posteriormente un carácter mioclónico
e incluyen crisis de caída, crisis generalizadas
y de otro tipo.
Las lesiones cerebrales pueden repercutir también
en un retraso mental que será más
profundo en aquellas que hayan padecido muchas
crisis epilépticas. La hiperactividad y
el autismo son frecuentes en los casos más
graves de Esclerosis Tuberosa.
Síndrome de West
El Síndrome de West o Síndrome
de los Espasmos Infantiles pertenece al grupo
de las 'encefalopatías epilépticas
catastróficas' y su gravedad parece ligado
al momento evolutivo de su presentación
cronológica, durante el periodo de organización
neuroblástica y sináptica que comporta
la aparición, durante la lactancia, de
una epilepsia severa, que no responde a los fármacos
antiepilépticos de uso corriente o a dosis
usuales.
Clínicamente se expresa por una triada
sintomática clásica constituida
por espasmos, atraso o detención del desarrollo
psicomotor y anomalías electroencefalográficas
peculiares que en su forma más típica
se expresa como hipsarritmia de Gibbs.
Se presenta en lactantes entre los 3 y 18 meses
de edad con un máximo alrededor de los
6 meses de vida.
Entre los signos importantes de deterioro psicomotor
se encuentran:
Pérdida del seguimiento visual (que
indica un mal pronóstico).
Pérdida de la prensión voluntaria
de los objetos.
Diplejia (parálisis que afecta a
partes iguales a cada lado del cuerpo)
Cuadriplejia (parálisis de los cuatro
miembros: tetraplejia)
Hemiparesia (debilitamiento o ligera parálisis
de una mitad del cuerpo)
Microencefalia (cabeza pequeña)
Hipotonía.
Diagnóstico Diferencial:
Se debe realizar el diagnóstico diferencial
con trastornos no epilépticos como:
1. Cólicos del lactante
2. Mioclonía benigna de la infancia temprana
3. Postura de opistótonos por la espasticidas
4. Reflujo gastroesofágico
También se debe realizar el diagnóstico
diferencial con síndromes epilépticos
como:
1. Epilepsia mioclónica del lactante
2. Encefalopatía mioclónica precoz
y el síndrome de Ohtahara, los cuales
se inician en la etapa neonatal.
Martín
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