El Síndrome
de Williams es un trastorno de origen genético,
no hereditario (ocurre estimativamente en 1 de
cada 20.000 nacimientos vivos) con causas y trastornos
médicos relacionados al desarrollo, se
presenta desde el nacimiento, y afecta igualmente
a varones y mujeres. Este trastorno, según
investigaciones actuales, se descubrió
que es producido por la pérdida de cierta
región minúscula de una de las dos
copias del cromosoma N° 7 presente en cada
una de las células del organismo. El fragmento
que ha sufrido la deleción contiene 15
o más genes. A medida que los genes afectados
por la deleción se vayan conociendo, se
irá determinando el mecanismo en virtud
del cuál su ausencia conduce a alteraciones
neuroatómicas y engendra los tipos de comportamiento
observados. El gen que más comunmente falta
y que se utiliza para la prueba de diagnóstico,
es el de la elastina.
El gen de la elastina es una proteína
que confiere elasticidad a muchos órganos
y tejidos como ser las arterias, pulmones, intestinos
y piel; la falta de este gen es el responsable
de varios rasgos físicos del Síndrome
de Williams, como por ej., Estenósis Supravalvular
Aórtica, Hernias, Estrabismo y la aparición
Prematura de Arrugas y Canas.
Los estudios siguen avanzando aunque se conoce
aún muy poco, pero lo que si se ha descartado
es la posibilidad que ésta deleción
se debiera a algo que la madre hubiera hecho u
omitido durante el embarazo.
Se sabe que la alteración tiene su origen
en un óvulo o un espermatozoide que sufrieron
la perdida de genes en el cromosoma N°7 antes
de entregar sus cromosomas para la creación
de un embrión y esto explica también
porqué los hermanos sanos de las personas
con Síndrome de Williams, no tienen esa
deleción en el cromosoma N°7. De esta
manera queda comprobado que la posibilidad de
que engendren hijos con SW no es mayor que para
el resto de la población.
Problemas durante la infancia
Generalmente tienen un retraso de crecimiento
leve a moderado de comienzo prenatal, con el consecuente
bajo peso al nacer, (Inferior a los 3 Kgs.), el
crecimiento es muy lento, y suelen tener dificultades
para la lactación, además de problemas
de reflujo.
Durante el primer año de vida suelen tener
vómitos, diarreas y constipados. Suelen
sufrir fuertes dolores de estómago, estreñimiento,
duermen mal y generalmente lloran de noche sin
motivo aparente, lo que lleva a confundir a los
padres sobre las causas que generan el llanto,
también pueden ser muy irritables, esto
último es causado por las concentraciones
elevadas de calcio en la sangre.
Comienzan a caminar cerca de los 21, 22 meses,
a menudo sobre los talones , algo que suele persistir
a lo largo de toda la vida, lo que les confiere
un caminar extraño.
Por otro lado en algunos casos, se ha detectado
trastornos del lenguaje, en donde algunos niños
comienzan a decir sus primeras palabras con dificultad
entre los 5 y 7 años, es importante destacar,
que esta situación no se da en la mayoría
de los casos de niños con Síndrome
de Williams.
Orientación Pedagógica
Por Verónica Juliá Profesora de
Enseñanza Especial
En los niños con Síndrome de Williams
(SW) en edad escolar se observa:
- Sociabilidad.
- Vocabulario expresivo.
- Memoria a largo plazo en lo que respecta
a información.
- Memoria auditiva a corto y largo plazo.
- Hiperacusia.
- Distracción.
- Dificultades integrales visuales-espaciales
y visuales-motrices.
- Dificultad con conceptos y razonamientos
abstractos.
- Perseverancia en temas favoritos.
- Mayor dificultad para procesar la información
no verbal que la verbal. Dificultades más
comunes en éstos niños.
- Tareas que requieren habilidades de integración
motriz visualmotriz, por ejemplo, tareas con
lápiz y papel, atarse los cordones,
contar objetos que aparecen en un dibujo.
- Tareas que requieren análisis espaciales
incluyendo: aprendizaje en la distinción
de letras, aprender la izquierda y la derecha,
orientarse en una hoja llena de ejercicios.
- Encontrar palabras.
- Aprender algunas habilidades matemáticas,
incluyendo conceptos de tiempo.
Tipos de escuela.
Los niños con SW tienen un patrón
de habilidades no usual, frecuentemente con muy
buena expresión al hablar, pero peor percepción
y habilidades motoras y dificultad de concentración.
Algunos niños comienzan en escuelas comunes
y se adaptan muy bien en el nivel primario, muchas
veces con ayuda especial adicional o con una maestra
especial parte de cada día escolar, o por
unas sesiones semanales para trabajar con ellos
individualmente.
Las escuelas comunes no son apropiadas para todos
ni para la mayoría de los niños
con SW:
La mayoría de estos niños necesita
ir más lentamente, con atención
individualizada que la proveen las escuelas especiales.
Se debe tener en cuenta que las necesidades de
cada niño son diferentes.
Plan de trabajo educativo.
El siguiente plan de trabajo se ha llevado a
cabo con una niña de 8 años con
SW, en una escuela de educación especial.
La niña cursa primer ciclo inicial donde
se trabaja la iniciación a la lecto-escritura
y el cálculo. En la escuela se trabaja
en forma constante los hábitos, las relaciones
sociales y normas de conducta dentro y fuera de
la sala y de la escuela.
Aprovechando su buena expresión oral se
ha estimulado la comprensión y redacción
oral de cuentos y de situaciones de la vida cotidiana,
enriqueciendo su vocabulario con palabras nuevas.
Se realizaron actividades con material concreto,
gráfico y didáctico para lograr
la concentración e interés de la
niña.
Las dificultades integrales visuales-espaciales
y visuales-motrices se han trabajado en el espacio
y luego en el plano. A modo de ejemplo: Para aprender
las letras se trabajó con carteles en el
franelógrafo (pizarrón de felpa)
donde se colocaba un dibujo y debajo, sobre y/o
a los costados, el dibujo representativo de la
letra (A-Árbol). Esta actividad se realizó
luego en el plano (cuaderno). Las letras deben
estar escritas en imprenta mayúscula. En
el caso de los números, se trabajó
con material concreto contando distintos tipos
de elementos y colocando debajo o al lado, el
número correspondiente, luego, se trabajó
de la misma manera en el franelógrafo con
carteles y por último, en el cuaderno.
La forma de trabajo ha sido grupal e individual
de acuerdo a la actividad con el objetivo de que
aprenda a respetar turnos, a escuchar a sus compañeros
y distraerse lo menos posible. La rutina de trabajo
diaria que hemos realizado es la siguiente:
-Desayuno: donde se trabaja el comportamiento,
el compartir con sus compañeros las
galletitas, y se conversa de los temas que
sean de interés para los niños.
Luego del desayuno se levantan las tazas,
las llevan a la cocina y limpian la mesa para
comenzar a trabajar.
-Las actividades diarias comienzan con material
gráfico, concreto o didáctico
para despertar el interés y la concentración
de los niños, se trabaja en forma grupal.
Luego se trabaja en forma individualizada
en el cuaderno respetando los tiempos de cada
niño.
-Para finalizar el día, se canta
alguna canción, se escucha música
o se realiza algún juego. Algunos de
los objetivos logrados al mes de noviembre
son los siguientes:
-Reconocimiento de las vocales y de las
consonantes M-P-G. -Noción de cantidad
y reconocimiento de los números escritos
hasta 6.
-Reconocimiento de los colores primarios.
-Aprendizaje de las figuras geométricas
(círculo, cuadrado y triángulo).
-Colaboración en la higiene y cuidado
de los elementos y de la sala.
-Reconocimiento del nombre y apellido por
la inicial de los mismos. En la escuela donde
concurre la niña se trabaja con el
apoyo de un equipo formado por la directora,
vice-directora, psicóloga, asistente
social, músico terapeuta, fonoaudióloga,
profesor de educación física,
la docente especial y la familia.
La comunicación entre el equipo de profesionales
y la familia se considera fundamental para el
buen desarrollo de los niños. Se tiene
en cuenta para el trabajo diario y permanente,
no sólo el aprendizaje educativo, sino
también las actitudes, cambios emocionales,
caprichos, inquietudes, angustias, etc.
Que el niño presente en cualquier momento
del día. Ante cualquier situación
de angustia o preocupación que presente
el niño, se charla con el equipo para luego
hablar con la familia y así poder entre
todos ayudar a resolverla. Se debe tener en cuenta
que muchas veces los niños no pueden expresar
lo que les pasa con palabras, pero sí lo
demuestran con llantos, desconcentración
(más de lo habitual), en el juego, en un
dibujo o simplemente con actitudes hacia sus pares
o adultos.
Martín
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