por
: María Pilar Acuña Soto, Psicopedagoga,
Lic. En Educación, Postítulo
de profesor Especialista en dificultades de
aprendizaje PUC. Especialista CERIL. 2006
Dificultades en la escritura. El necesario
complemento de dos modelos teóricos para
su explicación y tratamiento
Las dificultades
en la escritura, que aparecen generalmente entre
los 7 y 10 años de edad, y que pueden persistir
hasta la vida adulta de no existir una intervención
en el área, han sido explicadas tradicionalmente
desde un enfoque maduracionista, centrado en los
aspectos grafo motrices de la escritura. Sin embargo,
en los últimos años se ha desarrollado
paralelamente, un modelo explicativo de las dificultades
de la escritura desde un punto de vista psicológico,
es decir, centrado en los procesos cognitivos
que ocurren al escribir.
Independiente de la aparente oposición
entre ambos modelos, lo cierto es que generalmente
los niños que presentan dificultades en
su escritura, presentan deficiencias tanto en
la calidad del acto de escribir como en el contenido
u organización de ideas. Por lo tanto,
ambos modelos resultan complementarios a la hora
de evaluar e intervenir.
La práctica pedagógica o psicopedagógica
nos muestra que habitualmente las dificultades
que presentan los niños con disgrafía,
no sólo se remiten a un problema de motricidad.
Generalmente se asocian también a problemas
en el contenido de lo escrito. Esto se explica
porque generalmente los trastornos disgráficos
se asocian a dificultades en otros procesos cognitivos.
Así, algunos autores ( Deuel, 1992; Hooper,
Hynd y Mattison, 1992;entre otros, señalan
que las dificultades de escritura suelen asociarse
a dificultades en la lectura, en el lenguaje expresivo
y comprensivo, a las discalculias, y a los trastornos
emocionales y comportamentales.
De hecho el DSM IV, al definir disgrafía
hace referencia tanto a la dimensión motriz
como a la simbólica a través de
la siguiente definición : La disgrafía
se caracteriza por errores gramaticales, de puntuación,
organización pobre de los párrafos,
múltiples errores de ortografía
y una grafía deficitaria.
De ahí la importancia para los psicopedagogos
de intervenir en ambos aspectos cuando se trabaja
con un niño con problemas de escritura.
A continuación se describen las características
de ambos enfoques y las líneas de acción
generales para la intervención.
Modelo Clásico:
Portellano (1983) define la disgrafía
como un trastorno de la escritura que afecta la
forma y al significado de la letra y es de tipo
funcional.
Se denomina disgrafía primaria cuando
el alumno presenta una letra defectuosa sin que
existan causas madurativas que la expliquen.
La disgrafía secundaria o sintomática,
es la mala letra cuando está condicionada
por un componente caracterial, un trastorno hiperkinético
u otro trastorno importante.
Aspectos grafo motrices involucrados:
" Dificultad en la Linealidad : dirección
izquierda - derecha que siguen las palabras
" Separación ínter letras
en la escritura manuscrita
" Separación Inter. palabras
" Tamaño de la letra irregular
" Irregularidades en la inclinación
de las palabras
" Dificultad en la Prensión
del lápiz
" Dificultades en l presión
ejercida sobre el papel
" Presencia de sincinecias
" Postura inadecuada
" Dificultad e la fluidez del movimiento
al escribir.
Muy relacionada con esta tendencia, la tradicional
Escuela Francesa , representada por autores como
Ajuriaguerra y Zazzo, entiende la disgrafía
como la incapacidad para reproducir total o parcialmente
los trazos gráficos sin que existan, déficit
intelectuales, neurológicos, sensoriales
o afectivos graves, en sujetos con estimulación
psicopedagógica adecuada.
Entre las causas de las disgrafías
encontramos:
1) Trastornos de tipo madurativo
a) Trastornos de la lateralización
b) Trastornos de la eficiencia motora
c) Trastornos del esquema corporal y funciones
perceptivo motrices
d) Trastornos derivados de dificultades disléxicas
Modelo cognitivo:
Defior, 1997, establece cuatro procesos que intervienen
en la conducta de escribir:
" Planificación: Decisión
acerca de qué se quiere escribir y
cómo se realizará. Es importante
que el niño defina si el texto será
de opinión personal, un relato de una
historia, una invitación, una carta,
etc.
" Proceso de construcción sintáctica:
Supone decidir acerca de la estructura gramatical
y del léxico o vocabulario a utilizar
" Procesos de recuperación de
elementos léxicos: recuperación
de reglas ortográficas y grafemas apropiados
a sus fonemas.
" Procesos motores: corresponde a la
encadenación de los procesos motores
al escribir.
Otros autores como Salvador (1997) explican que
las causas de las dificultades de la escritura
deben encontrarse en un contexto más amplio,
el del aprendizaje de la lengua. Defior, señala
como importante considerar que estos niños
poseen estrategias inmaduras o ineficaces por
carencia de capacidades meta cognitivas (conocimiento
y regulación del propio proceso de escribir),
por falta de conocimiento lingüístico
suficiente o por representaciones mentales incompletas
o incorrectas.
En general, los alumnos ineficientes en este
aspecto presentan las siguientes características:
" Escriben impulsivamente , sin previa
planificación
" No generan contenido temático
" Presentan dificultad para acceder
al léxico mental y a la información
de la memoria de corto y largo plazo "
No presentan organización textual
" No consideran al lector
" No realizan estrategias de revisión
" Desconocen cómo expresar las
ideas por escrito lo que ocasiona un texto
no organizado
" Presentan bajo interés por
esta actividad
" Cometen mayores errores ortográficos
¿Qué intervención
se debe realizar cuando un niño presenta
estas características?
La intervención psicopedagógica
y pedagógica debe enfatizar en la finalidad
comunicativa de la escritura y en particular en
el desarrollo de los procesos y estrategias cognitivas
que ayuden al niño a mejorar la planificación
de lo que escribe, y desarrollar los aspectos
sintácticos y semánticos, bases
lingüísticas de la escritura. En concreto
se trata de apoyar al niño a planificar,
elaborar y revisar lo que desea escribir. Para
esto, el mediador puede acompañar al niño
en la definición de los objetivos de su
escritura, en la elaboración o generación
verbal de ideas que se escribirán, en la
elaboración de frases y revisión
de los conectores que se usan para darle coherencia
al texto, y en la revisión final de lo
escrito.
Antes de comenzar a pedirle al niño que
elabore un texto, es conveniente que se realicen
ejercicios previos tendientes a desarrollar habilidades
lingüísticas y a familiarizarlo con
el proceso , para evitar frustraciones. Algunas
tareas que recomienda Vallés (1997), al
respecto son:
" Descripción de personas, lugares,
objetos y animales. Esta actividad involucra
conocimiento de sinónimos, antónimos
adjetivos por lo cual activa las redes léxicas
del niño
" Observación de láminas
situacionales y escritura de diálogos
entre personajes
" Narración de situaciones cotidianas
del niño, de historias significativas
que impliquen sucesión temporal y ubicación
espacial y puesta en papel de ello
" Construcción de respuestas
a preguntas tales como: ¿Qué?,
¿cómo?¿cuando?¿donde?¿para
qué?¿con quien?, etc.
" Lecturas de diferentes tipos de texto
y elaboración de notas al margen de
los párrafos de sus ideas principales.
Identificar cómo el texto responde
a las preguntas anteriores.
Para aprender a auto corregir la escritura, se
debe llevar al alumno a la toma de conciencia
de cómo está escribiendo. Se generan
algunas pautas para la auto corrección
que constituyen una guía para la autorreflexión,
a través de preguntas sencillas y directas
tales como:
Al momento de planificar:
¿Qué vas a escribir? / ¿Para
qué vas a escribir? / ¿Cómo
la vas a escribir?/ ¿Cómo lo vas
a corregir?/ ¿Cómo comprobarás
si lo has escrito bien?
Al momento de evaluar lo escrito:
¿Está bien explicado lo que querías
decir? / ¿Qué otra idea puede mejorar
este párrafo? / ¿Puedes encontrar
otra forma de decir lo mismo, pero que permita
al que lo lea comprender mejor? / ¿Qué
palabras reiteré y cuales podrían
reemplazarlas?/ ¿Están organizados
bien los párrafos?
Se propone, a la vez, realizar la corrección
de manera inmediata a la elaboración. También
es importante la corrección oral, así
el alumno va adquiriendo conciencia de lo que
debe mejorar. Es aconsejable elaborar borradores,
y transmitir al niño que es muy natural
en los primeros encontrar errores. Se sugiere
además el trabajo con otros niños,
así la corrección puede ser en parejas.
Por último se aconseja tener siempre a
mano diccionarios, para verificar los aspectos
ortográficos, enciclopedias para buscar
información que enriquezca el texto y modelos
de escritura bien realizada, sin que estos inhiban
la propia producción del niño.
Asimismo, si el alumno presenta dificultades
en la grafía derivadas de inmadurez del
componente motriz, es importante que la reeducación
se centre principalmente en los aspectos que surjan
de la evaluación de sus necesidades educativas,
como complemento y en forma conjunta con la intervención
en las estrategias de redacción.
Las siguientes pautas apuntan a mejorar
la calidad grafomotriz:
1) Antes de iniciar el trabajo explicar al
alumno la correcta posición del cuerpo.
(apoyo en respaldo, no acercar la cabeza en
demasía, etc)
2) Modelar la posición de la mano, la
muñeca y el antebrazo, para evitar la
fatiga.
3) Modelar la posición del papel o cuaderno,
el cual debe estar frente al niño y ligeramente
inclinado hacia la izquierda si es diestro o
a la derecha si es zurdo
4) Realizar ejercicios de coordinación
dígito-manual para facilitar agilidad
de los músculos que intervienen en la
escritura
5) Trazado de la forma de las letras en el
aire para fijar movimiento en la memoria
6) Reeducar la prensión (toma del lápiz)
y presión sobre la hoja para evitar crispación
y fatiga muscular o trazado tembloroso
7) Enfatizar en la mantención de la
línea de base
8) Realizar ejercicios de análisis morfémico
y fonológicos si existe escritura en
carro
9) Reproducir en distintos formatos de tamaño
la forma, inclinación y dirección
de las letras para que el niño internalice
su correcta ejecución y pueda reproducirla
eficazmente de manera paulatina en formatos
pequeños.
En síntesis, la intervención en
los aspectos débiles de la escritura supone
una mediación que propicie una actitud
estratégica del alumno frente a su producción
textual. Esto implica generar instancias en que
el alumno aprenda a analizar su propio proceso
en función del objetivo que se ha planteado,
de esta forma, permitimos que la escritura sea
una instancia de transmisión de ideas y
sentimientos y no un acto mecánico para
automatizar la correcta escritura de palabras,
o para mejorar sólo los aspectos formales
de este medio de comunicación.
Bibliografía:
" Dificultades de aprendizaje e intervención
psicopedagógica. Antonio Vallés
Arandiga. Editorial Promolibro. 1998.
" Las estrategias de enseñanza-aprendizaje
en la escritura. Ana Camps y Monserrat Castelló,
en: El asesoramiento psicopedagógico:
una perspectiva profesional y constructivista.
Alianza Editorial1999.
" Las estrategias cognitivas en el
aula. Julio Gallego Codes. Editorial Escuela
Española. 1997
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