Trastornos Alimenticios: Miedo a engordar
y a crecer
Los trastornos
alimenticios parecen estar de moda, existen alarmantes
reportes de pre-adolescentes y adolescentes en
colegios presentándolos, pareciera incluso
que por "contagio". Algunos establecimientos
educacionales se han visto en la obligación
de situar cuidadores en los baños para
evitar los vómitos de sus alumnas. Pero
no sólo las púberes y adolescentes
sufren trastornos de alimentación. Lo que
durante un tiempo se consideró una enfermedad
que afectaba mayoritariamente a este grupo etario,
se está haciendo cada vez más frecuente
en mujeres adultas, cada vez mayores y a su vez,
hay inicios a edades más precoces.
Son trastornos tremendamente graves, que se tratan
de mucho más que de estética y que
ponen en gran riesgo la vida de las que las sufren:
muchas pacientes mueren por las complicaciones
físicas que se adquieren. Son enfermedades
que arrastran a las que las sufren y a sus familias
por un largo y difícil camino.
¿Qué son los trastornos
alimenticios? ¿Cómo afectan la salud
física y psicológica? ¿Cómo
identificarlos en alguien cercano? ¿Cuáles
son los factores de riesgo?
Los trastornos alimenticios, como son señalados
en el DSM IV, son dos, la Anorexia nerviosa y
la Bulimia nerviosa. Ambas enfermedades comparten
un elemento central: un intenso e irracional miedo
a subir de peso. Ambas enfermedades se dan también
mayoritariamente en mujeres.
La anorexia se caracteriza porque
quienes la sufren se niegan a mantener su peso
dentro de los valores mínimos aceptados.
Para mantener bajo su peso, establecen un rígido
control sobre su ingesta de alimentos, restringiéndolo
progresivamente hasta que éste es ínfimo,
es decir, comen muy poco y algunos días,
nada (ayuno). La palabra anorexia proviene del
griego: an significa privación y órexis,
apetito, por lo tanto sería una privación
del apetito. Existen dos tipos de anorexia, la
no purgativa, que se caracteriza por la restricción
alimentaria y en algunas pacientes ejercicio físico
para lograr mantener el bajo peso; y la compulsiva/purgativa,
en la que la persona recurre regularmente a atracones,
purgas o ambos. Las purgas consisten en la auto
provocación de vómito o utilización
de diuréticos, laxantes o enemas en exceso.
Por su parte, la bulimia se
caracteriza la presencia de atracones recurrentes,
seguidos de medidas para deshacerse de los alimentos,
la más frecuentes son los vómitos
autoprovocados y laxantes, enemas, ejercicio excesivo
y periodos de ayuno. Los atracones consisten en
la ingesta de una gran cantidad de alimento en
un pequeño lapso de tiempo (por ejemplo,
2 horas) y se acompaña de una sensación
de no tener control "no puedo parar de comer".
La palabra Bulimia deriva del griego boúlimos,
donde boús sería buey, y limós
significaría hambre. Podríamos decir
entonces que es como un "hambre de buey",
lo que representa el gran afán de éstas
pacientes de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Se distinguen también dos subtipos de bulimia,
la purgativa, en la que la persona presenta conductas
recurrentes de vómito autoprovocado y utilización
laxantes, diuréticos y enemas. Luego está
la no purgativa, en la que la persona no vomita
pero si utiliza el ayuno y el ejercicio. En éste
último caso, lo que lo diferencia de la
anorexia purgativa es básicamente la presencia
de los frecuentes atracones con sensación
de descontrol y, por sobre todo, las dos enfermedades
se diferencian por el hecho de que las bulímicas
mantienen su peso dentro de los rangos normales
o por encima de lo normal. Esto último
hace que la bulimia sea una enfermedad que las
pacientes logran esconder por mucho más
tiempo.
Ambos trastornos comprometen seriamente el funcionamiento
saludable del cuerpo y sus complicaciones pueden
llevar hasta la muerte. Los problemas físicos
son variados, algunos de ellos son:
- Amenorrea (ausencia de menstruación),
lo que a largo plazo puede afectar su posibilidad
de ser mamás.
- Inadecuada regulación de la temperatura
corporal por lo que experimentan mucho frío
- Caída del pelo y aparición
de "lanugo" (fino vello que aparece
en zonas del cuerpo donde no suele haber vellosidad)
- Enlentecimiento del metabolismo y molestias
gastrointestinales.
- Debilidad muscular y deshidratación.
- Agrandamiento de las glándulas
parótidas en las pacientes que vomitan,
lo que da un aspecto "regordete"
en la cara (que se revierte al dejar de vomitar)
- Empobrecimiento de la calidad dental y
salud bucal en las pacientes que vomitan.
- Alteraciones hidroeléctricas, que
representan una de las alteraciones más
graves en el caso de las bulímicas.
La falta de potasio en la sangre que se produce
por los vómitos puede llevar a arritmias
cardíacas que pueden desencadenar en
un paro cardíaco.
- En las bulímicas disminuye la presión
arterial y pueden producirse bronquitis o
neumonías aspirativas, ya que en ocasiones
se aspiran pequeñas cantidades al autoinducir
el vómitos.
- Disminución del calcio y debilitación
de los huesos.
Pero no sólo el cuerpo se ve afectado,
las afecciones anímicas de las personas
con trastornos de alimentación son graves.
El síndrome de inanición, que es
aquél que se produce por la privación
de alimentos, trae consigo sensaciones de inseguridad,
irritabilidad, desesperanza, descontrol, dificultad
en disfrutar de lo que antes disfrutaban. Además
se presentan pensamientos obsesivos acerca de
la comida que restringen su vida psíquica,
emocional, social, etc. Las personas con anorexia
o bulimia empiezan a ver restringida su vida,
se aíslan socialmente y se van alejando
del logro de las metas propias de su etapa del
desarrollo.
Se ha planeado que los trastornos de alimentación
tienen una significación psicológica,
este significado deberá ser explorado en
cada persona individualmente en su tratamiento,
sin embargo, se ha visto que muchas de ellas presentan
miedo: miedo a engordar, claro, pero principalmente,
miedo a crecer, a ser mujer, a hacerse cargo,
a fracasar, a ser autónoma, a enfrentarse
a sí misma y aceptarse como es. Muchas
de ellas presentan dificultades en la búsqueda
y definición de su identidad. Estos son
elementos que suelen estar presentes desde antes
de desarrollar la enfermedad y pueden ser elementos
contribuyentes a su desarrollo, aunque son enfermedades
multicausadas. Estos conflictos son "tapados"
debajo de la anorexia o bulimia y en su tratamiento
deben ser desenterrados y trabajados.
Por otra parte, los trastornos alimenticios se
presentan con gran frecuencia junto a otros trastornos,
como trastornos del ánimo (depresión,
bipolaridad) y trastornos de personalidad. Los
trastornos alimenticios siempre son cuadros muy
preocupantes que demandan un tratamiento multidisciplinario
conformado por un equipo conformado, al menos,
de un psiquiatra, psicólogo y nutriólogo
o nutricionista; si existen complicaciones adicionales
se necesitaría de la intervención
de otros profesionales como gastroenterólogos,
cardiólogos, dentistas, etc.
¿Cómo identificar un trastorno de
alimentación? ¿Cuáles son
los factores de riesgo? Las personas que presentan
un trastorno de alimentación rara vez consultan
por su cuenta. Son enfermedades que se esconden
y realizan grandes e "ingeniosos" esfuerzos
por lograr ocultarlo de sus seres cercanos. Por
eso, es importante tomar en cuenta algunos índices
que podrían indicar un problema de este
tipo. Pero antes de enumerar algunas señales
de alerta roja, es importante hablar de los factores
de riesgo de la anorexia y la bulimia. Ya se ha
señalado que son enfermedades que se da
mayoritariamente en mujeres. Se ha visto también
que suelen darse con más frecuencia en
sociedades occidentales desarrolladas. Otro factor
de riesgo es la pubertad. Las púberes se
encuentran en riesgo y si a eso se le suman las
dietas, hay un factor de riesgo claramente identificado.
Las jóvenes en su pubertad no deben realizar
dietas que no estén claramente supervisadas
por un médico capacitado. Como padres,
se debe evitar que las hijas realicen "dietas
relámpago" porque el síndrome
de inanición puede entrar en funcionamiento
y facilitar la entrada de la joven a un trastorno
de este tipo.
Señales de Alerta Roja:
- Va al baño después de comer
o mientras están comiendo
- Realiza dietas relámpago
- Va disminuyendo su ingesta de alimentos
y centrándose en ciertos tipos de comida.
- Se demora mucho en comer y/o pica todo
muy chico y separa cuidadosamente el alimento
en el plato
- Realiza demasiado ejercicio
- Con cierta frecuencia compra gran cantidad
de comida y golosinas y se encierra a comer.
- Se nota más delgada o poniéndose
ropa muy holgada (para ocultar la delgadez)
- Tiene la cara hinchada (por vómitos)
- Tiene marcas en las manos (por introducirla
en la boca para vomitar)
- Se junta menos que antes con sus amistades.
- Se queja de frío o tiene siempre
encendida la estufa
- Ha dejado de menstruar
- Rara vez la ven comer, dice que ha comida
en otro lugar (casa de alguna amiga, colegio
etc.)
Bibliografía
- Manual Diagnóstico y estadístico
de los trastornos mentales DSM IV
- Crispo, Rosina; Figueroa, Eduardo; Guelar, Diana.
"Anorexia y Bulimia: Lo que hay que saber."
Martín
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