por
Nathalia Calderón Astorga, Licda. Natalia
Calderón Astorga. M.Sc. Terapeuta
del Lenguaje Oral y Escrito. Especialista
en Dificultades del Aprendizaje. PEDAGOGA.
Administradora Educativa. Universidad Nacional
de Costa Rica - Universidad Católica
de Costa Rica
¡ Tiene mi hijo la Madurez...! Madurez
y Sistema Educativo.
De niños
somos unos seres plenamente dependientes de nuestros
padres, pero conforme vamos creciendo vamos siendo
cada vez más independientes en todos los
sentidos. Este proceso de independencia está
íntimamente unido a nuestra madurez.
Como todos sabemos llegar a ser un adulto no
depende sólo del paso del tiempo. No es
una cuestión de edad, puesto que todos
conocemos personas con edad adulta pero que siguen
siendo niños en la mayoría de sus
comportamientos y en el caso contrario también
conocemos niños que han madurado prematuramente,
por las circunstancias que les han tocado vivir
y que siguen comportamientos de adulto.
Por tal motivo se considera adecuada como punto
de partida la estimulación (oportuna),
forma eficaz para el desarrollo de la madurez
escolar; es decir, cuando las estructuras mentales
están preparadas para recibirla.
El tipo de estimulación debe ser, ajustada
a las estructuras internas que se pretendan desarrollar,
adecuadas al potencial genético del niño
(a), reconociendo además que expresar el
máximo de su potencial dependerá,
sin duda alguna, de las circunstancias ambientales.
Se define madurez para el aprendizaje escolar
como "… la capacidad que aparece en
el niño (a) de apropiarse de los valores
culturales tradicionales junto con los otros niños
de su edad, mediante un trabajo sistemático
y metódico" (Remplein, 1966).
La madurez se refiere básicamente a la
posibilidad que el niño (a), en el momento
de ingreso al sistema escolar posea un nivel de
desarrollo físico, psíquico y social
que le permita enfrentar adecuadamente dicha situación
y sus correspondientes exigencias. Estos niveles
son importantes de desarrollar en el niño
para que pueda acceder a los cambios sin problema
alguno y así lograr la adaptación
a situaciones nuevas. Para la maduración
de los niveles del desarrollo intervienen dos
factores básicamente, los internos
y los externos; tales como las maduraciones
fisiológicas, anatómicas, nutricionales,
la estimulación, la afectividad y otras.
Entre los factores específicos que influyen
en la madurez escolar, encontramos:
-Género.
-Edad cronológica y mental.
-Salud (incluyendo alimentación).
-Estimulación psicosocial: determinado
nivel de información y experiencias,
estimulación -sensorial, psicomotriz,
comunicación verbal, atmósfera
emocional adecuada.
-Factor intelectual.
La entrada al sistema escolar (la primera experiencia),
es un momento vital para el estudiante, ya que
es donde se forman los fundamentos y los aprendizajes
esenciales que condicionarán, positiva
o negativamente el futuro académico, la
autoestima y la autoconfianza.
Es válido destacar la diferencia entre
edad madurativa, que es la que nos indica
el estado evolutivo del niño en función
de su edad cronológica y el desenvolvimiento
de sus habilidades cognitivas, emocionales y neurológicas;
y la madurez para el aprendizaje, la
cual nos indica el nivel en cuanto a calidad y
ritmo de aprendizaje según la graduación
escolar de ciclos, ubicando al niño (a)
en un nivel independiente de su edad cronológica,
se le conoce también como nivel de competencia
curricular; lo anterior se da cuando un estudiante
está en un nivel educativo, pero su madurez
para el aprendizaje se ubica en un nivel inferior
o superior al que se encuentra, de ahí
la independencia o separación entre la
edad cronológica y la edad madurativa.
Se debe tener presente que la edad cronológica
es la edad que tiene el niño (a) es decir,
su tiempo vivido; mientras que la edad madurativa
es la edad a la que equivale su nivel cognitivo.
De aquí la importancia de que los niños
y las niñas posean las bases mínimas
que indican su maduración y equilibrio
para los procesos de enseñanza y aprendizaje,
puesto que tener 5, 6, o 7 años de edad
cronológica, no representan ninguna garantía
para el docente y / o padres de familia.
Un desarrollo insuficiente en ciertas funciones
dará como resultado una disarmonía
cognitiva subyacente al fracaso escolar. Es válido
destacar que estas disarmonías cognitivas
se correlacionan con el fracaso en la adquisición
de los primeros aprendizajes e influyen en la
relación que el niño establece con
el centro educativo, con el hogar y con su grupo
de pares (iguales).
La noción de inmadurez significa retraso
con respecto a la media estadística o inestabilidad
con respecto a la misma. Existen tres clases de
inmadurez:
Inmadurez neurológica:
Detectada mediante un eletroencefalograma, el
trazado es anormal, lo que indica que el niño
(a) posee una actividad bioeléctrica que
se halla en un estadio todavía inestable
o retrasado con respecto a la media. Se atribuye
a una alteración del proceso de maduración
acompañado de irritabilidad, pero sin influir
para nada en la inteligencia.
Inmadurez emocional: Es una
no maduración de la inhibición de
reacciones emocionales. El niño inmaduro
responde a cada situación con valores afectivos
propios y constituye una manera de adaptación
al medio que no responde a los parámetros
esperados para la edad.
Inmadurez psicomotora: Es la
que aparece en el marco del desarrollo psicosocial.
Las cuales se dan en tres espectros:
-Leve: Perturbación leve de un área,
tiene un pronóstico muy bueno.
-Media: Perturbaciones o bloqueos temporales
en una o más áreas, su pronóstico
es de evolución y recuperación
lenta.
-Severa: Disarmonía generalizada
que produce retraso en varias áreas,
se generaliza por un pronóstico de
recuperación constante.
El tratamiento específico de las alteraciones
madurativas se debe enfocar mayoritariamente en
las áreas del desarrollo:
Algunos ejemplos de un trabajo más específico
en cada área, podrían ser:
-En el área de coordinación
visomotora, solicitar al niño
que copie dibujos o formas simples.
-Memoria inmediata, se
pueden mostrar láminas durante 30
segundos y luego se le pide al niño
que nombre inmediatamente lo que vio. Al
iniciar pocos objetos o dibujos en la lámina
y poco a poco se va ampliando la cantidad.
-Memoria motora, dibujar
en el aire (sentado junto al niño)
o en una pizarra mágica, para que
el niño (a) vea el dibujo y luego
lo reproduzca de memoria, se inicia con
figuras muy simples.
-Memoria lógica, se
puede estimular al relatar un cuento breve
que contenga unas 3 cualidades y 3 acciones,
luego solicitar al niño que lo narre
(reconstrucción).
-Coordinación motora,
se ayuda al utilizar el recorte de diseños
en diversas posiciones: lineales, circulares
y otros.
-Memoria auditiva, estimular
al leer un breve listado de palabras o números
para que el niño los evoque inmediatamente.
Muchos especialistas consideran la repetición
escolar por "inmadurez", como algo favorable,
sin embargo, dicha fundamentación está
basada en una serie de condicionamientos erróneos:
-El estudiante que no aprendió o
no aprendió suficiente, aprenderá
si toma exactamente el mismo camino por
segunda vez, el camino que le hizo fracasar
la primera vez.
-Nada se aprendió a lo largo del
proceso y que, por tanto, es necesario empezar
todo de nuevo desde el inicio.
-El conocimiento y el aprendizaje operan
en una dimensión lineal, siguen rutas
fijas, y son el resultado de la ejercitación
repetitiva.
Por el contrario, socialmente la repetición
refuerza el círculo vicioso de las
bajas expectativas, el bajo rendimiento, la baja
autoestima y por ende el fracaso escolar. Los
padres y madres de familia interpretan las bajas
calificaciones de sus hijos como una señal
de su incapacidad para aprender. La repetición,
de este modo, refuerza las peores expectativas
de los padres respecto a sus hijos, su futuro
y su propia condición familiar. La repetición,
en definitiva, sólo atrae más repetición.
El fracaso conduce al fracaso, el éxito
nos lleva al éxito.
Es importante evaluar a los niños (edad
madurativa), antes de su ingreso al sistema educativo
formal, con el fin de disminuir el número
de niños y niñas que ingresan inmaduros
a la educación básica generando
inseguridad, sufrimiento, dificultades, rechazo
frente al estudio, fracasos y finalmente la deserción
escolar.
La finalidad de la evaluación es servir
de pauta para la elaboración, seguimiento
y evaluación de la propuesta curricular
que sea necesario realizar para responder adecuadamente
a las necesidades que presenta el alumno.
Antes de que un niño ingrese al jardín
de niños hay que tener en cuenta dos aspectos
muy importantes: escoger muy bien el momento y
la institución a la que va a entrar, así
como preparar al niño (a) para un cambio
tan importante.
El jardín de niños debe ser un
lugar para jugar, socializar y a partir de estas
experiencias, libres en su mayoría, aprender,
no hay ningún requisito que los niños
deban cumplir para poder realizar estas actividades,
sin embargo; cuando un niño ingresa a esta
etapa se le pide que sea capaz de concentrarse
y poner atención, que pueda permanecer
sentado por un periodo de tiempo considerable
y adaptarse al ritmo del grupo. Para lograr esto
y además ser capaces de cortar, pegar,
pintar y escribir, los niños requieren
alcanzar un grado importante de madurez neurológica
y emocional, por lo que no todos los niños
están listos al mismo tiempo y algunos
requieren ir a su propio paso.
Debido a que no existe una edad exacta en la
que los niños estén listos para
ir a la escuela, si se sienten dudas sobre la
madurez del niño, se puede esperar un año
más o buscar una escuela que ponga poca
atención al aprendizaje académico
y se centre en ayudarlo en su desarrollo por medio
de juegos en los que el niño pueda aprender
a su propio ritmo.
Es importante evitar varios cambios durante el
mismo período; cambio de casa, ingreso
a la escuela, llegada de un hermano y otros más
generadores de "estrés".
Para ayudar al niño a entrar a la escuela
es muy importante que los padres estén
listos, en especial la madre que es quien normalmente
pasa la mayor parte del tiempo con su hijo, quien
ha creado una relación más estrecha
y para quien puede ser más difícil
la separación. Se deben aclarar los propios
sentimientos y tomar en cuenta que a todos los
padres les preocupa dejar a su hijo (a) al cuidado
de otra persona; saber si lo valorarán
o lo tratarán como él está
acostumbrado. Debe existir total seguridad de
que se está dejando al niño (a)
en manos de profesionales, de esta manera la escuela
le hará un gran bien y al entrar en ella
está dando un paso hacia su independencia.
Preparar al niño es necesario, por ejemplo;
hablando con él sobre lo que se hace en
la escuela y qué puede esperar que suceda
en ella. Es importante que conozca con anterioridad
a su maestra, su aula y si puede conocer a algunos
de los que serán sus compañeros,
sería excelente.
Además involucre a su hijo en los preparativos,
como la compra del uniforme, lonchera, etcétera.
Transmitir en el niño la idea de que es
una escuela muy buena, que hay confianza en los
docentes y que ahí va a estar bien.
Algunos niños se quejan de dolores de
cabeza y estomago, los cuales pueden o no ser
reales, pero aunque no lo sean reflejan el gran
estrés al que están siendo sometidos.
Por último, se debe tener presente que
en la escuela tendrá suficiente presión,
por lo que es importante que en la casa encuentre
un lugar donde se sienta tranquilo y aceptado
por la forma en que está reaccionando.
Al buscar la institución educativa, es
recomendable tener varias opciones de dónde
escoger, visitarlas, hablar con los docentes y
estando consciente de que no existe una escuela
perfecta, elegir la que mejor cumpla con las expectativas
que tienen los padres sobre la educación.
Debe existir un equilibrio entre las oportunidades
de aprendizaje cognitivo y de socializar. En este
momento lo más importante es que el niño
(a) tenga una buena imagen de sí mismo,
un niño seguro aprenderá siempre,
esto debe ser prioritario al escoger una escuela.
Para conocer un poco el tipo de institución
es bueno fijarse en la forma en que está
organizada físicamente y en que se adaptan
a los ritmos de cada niño. Esto se puede
observar mediante la relación de los docentes
con los niños más inquietos y con
los más tranquilos, y si ambos se ven contentos.
Analizar el estilo de los profesores, su trato
y paciencia con los niños y su capacidad
para darle a cada uno el trato que necesita. Cuántos
niños hay por adulto, es otro elemento
útil.
Más que buscar una escuela con el "mejor
nivel académico" es importante buscar
un lugar donde los niños y niñas
puedan jugar y expresarse libremente y sobre todo,
que estén contentos, lo cual es garantía
de que aprenderán.
En los primeros años (etapa preescolar),
lo más valioso es que tengan la oportunidad
de socializar y establecer lazos afectivos, en
este caso con sus maestras y compañeros.
Lo cual nos recuerda una vez más que el
hogar sigue jugando un papel muy importante en
la formación de la personalidad de los
niños y la escuela sólo debe complementarlo.
La elección de la institución educativa
para nuestros hijos e hijas, conlleva un alto
compromiso, pues son varios los aspectos que se
deben tomar en consideración, además
de los ya citados:
-Visión y misión institucional.
-Objetivos propuestos.
-Tipo de ser humano que esperan formar.
-Enfoque curricular institucional.
-Personal docente y administrativo.
-Posición geográfica.
-Seguridad.
-Ambiente.
De igual manera, respetar la personalidad del
niño (a), la cual debe tener una clara
armonía con la institución elegida;
existen instituciones más orientadas al
deporte, otras al arte, al área cognitiva,
al dominio de varios idiomas y muchas opciones
más. Los dos componentes más importantes
para la elección de la institución,
deben ser: la personalidad del estudiante y las
expectativas futuras y reales de los padres (las
cuales deben ser congruentes con el hijo- a).
Cada ser humano es único e irrepetible,
un hijo puede desenvolverse perfectamente en determinada
institución, mientras que para el otro,
podría resultar un rotundo fracaso, pues
su orientación y personalidad no se relacionan
con el enfoque curricular de la institución.
Es básico que los niños y niñas
vivan un apropiado proceso de "aprestamiento"
antes del ingreso a la educación formal,
definiendo aprestamiento como "el estar listo
para iniciar determinado aprendizaje, pueden coexistir
múltiples estados de aprestamiento".
Indagar sobre el tipo de "aprestamiento"
y / o estimulación que se le brindará
a su hijo, antes de ingresar a la educación
formal es determinante; el período de aprestamiento
es fundamental para el desarrollo y estímulo
de ciertas funciones básicas, como: destrezas
y habilidades preacadémicas, funciones
del desarrollo natural (psicomotricidad, percepción,
lenguaje, funciones cognitivas, afectivas y sociales),
además de la creatividad.
Es tiempo de evocarnos hacia una educación
más creativa, que busque favorecer el desarrollo
potencial en todas las disciplinas y asuntos.
Resulta urgente reformular las estrategias de
mediación pedagógica, dejando atrás
un enfoque memorístico y repetitivo, que
limita a los niños y jóvenes a relacionar,
abstraer, analizar y por ende a pensar.
Vivir significa saber afrontar los conflictos
y resolverlos implica crecer intelectualmente.
En muchos países la educación ha
logrado transmitir a los niños y jóvenes
cierto grado de éxito. Mientras que en
nuestro país, existen muchas instituciones
educativas (desde el preescolar , hasta niveles
universitarios), que desean tener repetidores
mecánicos de conocimientos, seres poco
pensantes que se limiten a imitar a su profesor
y poner por escrito (en una prueba) las ideas
del docente o de algún autor bibliográfico
básicamente.
Una prueba básica para aplicarla a
su hijo (a):
A continuación se describe una de las
diversas pruebas que existen, está compuesta
por diferentes sub.test siendo una "Batería
de Funciones Básicas", destinada a
predecir en forma global, las posibilidades del
rendimiento en el primer grado de enseñanza
general básica.
Test A.B.C. de L. Filho. Es
de aplicación sencilla y orienta sobre
la madurez del niño (a) para el aprendizaje.
Su administración es rápida. Está
compuesto de 8 sub. test o partes. Se recomienda
en niños que ingresarán a primer
grado. Claro está que un niño de
dos a tres años sometido a esta prueba
fracasará en todo o casi todo, pues no
llegará a comprender las tareas indicadas.
Especificaciones sobre el test:
Administración: Individual. Materiales: Papel blanco, lápiz,
borrador, tijeras, lámina y fichas del
test. Protocolo: El administrador ( el adulto)
registrará con anotaciones las respuestas
y las conductas del niño durante la prueba. Evaluación: Mediante una tabla
de control.
Subtest 1: Es una prueba de coordinación
visomotora en que al niño se le pide reproducir
3 figuras geométricas. Material: Tres cartoncitos (cuadritos
del mismo tamaño) que tengan cada uno de
ellos impresa o dibujada una figura geométrica,
ver ejemplo. Cada figura se enseñará
una vez, en media hoja blanca y con un lápiz
y un reloj que marque segundos. Instrucción: Tome este lápiz,
haga en este papel una figura igual a ésta
(tiempo máximo de espera para reproducción
a la vista del modelo, un minuto). ¡ Muy
bien! Ahora haga otra igual a ésta, ahora
ésta última. Evaluación: Cuando la reproducción
del cuadrado es perfecta o con dos lados apenas
sensiblemente mayores, conservando todos los ángulos
rectos, el rombo en los ángulos bien observados
y la tercera figura reconocible. 3 puntos.
Cuando la copia del cuadrado tenga dos ángulos
rectos y las demás figuras reconocibles.
2 puntos.
Cuando las tres figuras fueran imperfectas pero
desemejantes. 1 punto.
Cuando las figuras sean iguales entre sí.
0 puntos.
Anotar si el niño copió con la mano
derecha o con la izquierda.
Subtest 2: Mide memoria visual y capacidad
de atención dirigida. El niño debe
recordar 7 figuras vistas en un cartón
(lámina) que se presenta durante 30 segundos.
Las figuras son relativamente grandes y familiares
para los niños. Material: Una lámina de figuras
que presenta seis objetos (ilustraciones); taza,
llaves, carro, gato, mano, reloj, pez. Instrucción: El cartón
se pone al reverso, del otro lado de la lámina
hay figuras muy lindas. Yo voy a dar vuelta y
usted va a mirar las figuras sin decir nada. Después
de que yo las esconda, usted me va a decir los
nombres de las cosas que vio. Evaluación: Se anotan los nombres
mencionados por el niño. Si el niño
dice 7 figuras = 3 puntos, Si dice entre 4 a 6
figuras = 2 puntos, al mencionar entre 2 a 3 figuras
= 1 punto, si dice una o ninguna = 0 puntos.
Subtest 3: Mide coordinación visomotriz.
El niño debe reproducir en el aire tres
figuras realizadas por el examinador. Material: Papel y lápiz. Instrucción: El examinador se
coloca al lado derecho del niño, apunta
con el dedo índice, al frente, teniendo
el brazo un poco doblado): Mira bien lo que mi
dedo va a hacer aquí (reproduce en el aire
la figura A). Haga ahora con su dedito lo que
hice yo con mi dedo. Bien, ahora, dibuje en este
papel la figura que hizo en el aire. Después
de que el niño la haya dibujado: ahora,
otra figura. Haga esto con su dedo (reproducir
en el aire la figura B). Bien, ahora dibuje en
el papel la figura que hizo en el aire. Después
que el niño lo haya dibujado: Ahora la
última. Haz esto, (reproduce la figura
C) ¡ Muy bien! Ahora haz en el papel esta
última figura que hiciste en el aire. El
niño no debe estar frente al examinador,
sino a su lado, de modo que tenga el mismo punto
de vista. El centro de cada figura trazada por
el examinador en el aire deberá quedar
sensiblemente a la altura de los ojos del niño.
Los movimientos deben ser lentos. Evaluación: Buena reproducción
de las tres figuras = 3 puntos, Buena reproducción
de dos figuras, cualquiera que haya sido la imperfección
de la restante = 2 puntos, Buena reproducción
de una figura, siempre que las demás no
hayan sido invertidas = 1 punto. Mala reproducción
de todas las figuras, pero de modo de diferenciarlas
= 1 punto. Reproducción del mismo trazado
para las tres figuras o inversión del trazado
de dos o de las tres figuras = 0 puntos.
Subtest 4: Su objetivo es la evaluación
de la memoria auditiva. El niño debe repetir
una serie de palabras de uso común. Material: Ficha con las palabras impresas.
Instrucción: Voy a decir siete palabras.
Pon mucha atención, porque después
va a decirlas usted. Escuche: árbol, silla,
piedra, cachorro, flor, casa, ventana. Evaluación: Anotar las palabras
que diga el niño y si existen errores de
articulación (pronunciación), la
evaluación es solo numérica: reproducción
de las 7 palabras = 3 puntos, reproducción
de 4 a 6 palabras = 2 puntos, reproducción
de 2 a 3 palabras = 1 punto, reproducción
de una sola palabra o ausencia de reproducción
= 0 puntos.
Subtest 5: Evalúa la capacidad
de comprensión y memorización.
Material: Ficha con el cuento redactado. Instrucción: ¿ A usted
le gustan los cuentos? Voy a contarle uno. Presta
atención porque después usted me
va a contar el mismo cuento. (Pausa). "María
compró una muñeca, era una linda
muñeca de vidrio. La muñeca tenía
los ojos azules y un vestido amarillo. Pero el
mismo día que María compró
la muñeca se cayó y se rompió.
María lloró mucho". (Pausa).
Ahora, usted cuénteme este cuento. Evaluación: Anotar la narración
del niño (o grabarla). Si la reproducción
indica tres acciones (compró, rompió,
lloró) y asimismo los tres detalles (de
vidrio, ojos azules, vestido amarillo) = 3 puntos,
si menciona las tres acciones (verbos) y un detalle
= 2 puntos, si solo menciona las tres acciones
o dos acciones y un detalle = 1 punto. Si menciona
dos acciones o una acción y detalles =
0 puntos.
Subtest 6: Evalúa lenguaje expresivo
y especialmente trastornos de tipo fonoarticulatorios.
El niño debe repetir 10 palabras difíciles
y poco conocidas. Material: Ficha con las palabras impresas.
Instrucción: Voy a decir unas palabras
y usted las irá repitiendo, una a una (conforme
yo las diga).
-Contratiempo, incomprendido, nabucodonosor, pintarrajeado,
Sardanápalo, Constantinopla, ingrediente,
cosmopolitismo, familiaridades, transiberiano.
Después de cada palabra el examinador espera
la repetición del niño, anotando
las palabras que fueron mal pronunciadas. Evaluación: Por las palabras reproducidas
adecuadamente: Nueve a diez palabras = 3 puntos,
de cinco a ocho = 2 puntos, de dos a cuatro =
1 punto, una o ninguna = 0 puntos.
Subtest 7: Evalúa también
coordinación visomotora. El niño
debe recortar una línea curva y otra quebrada.
Material: Una hoja de papel donde estén
impresas o trazadas, en rasgo fuerte, de lado
a lado y del mismo tamaño una línea
curva y otra quebrada. Una tijera común
y de puntas redondeadas, reloj que marque segundos.
Instrucción: Usted va a recortar
este diseño lo más rápidamente
que pueda, pasando la tijera exactamente por el
medio de la raya. Se coloca la tijera sobre la
mesa y se puede empezar. Marcar un minuto. ¡
Muy bien! Pare. Ahora corte en la otra raya. Evaluación: La evaluación
tendrá en cuenta la cantidad y la calidad
del trabajo, así:
Cortando más de la mitad de cada diseño,
en el tiempo marcado de un minuto para cada uno,
sin que haya salido del trazo = 3 puntos, cortando
más de la mitad saliendo del trazo = 2
puntos, cortando con regularidad, hasta la mitad,
en uno de los diseños y parte del otro
= 1 punto. No respetando el diseño de algún
modo = 0 puntos.
Subtest 8: Evalúa coordinación
visomotriz y resistencia a la fatiga. El niño
debe dibujar puntos en un cuadriculado, teniendo
un tiempo fijo de 30 segundos. Los cuadros son
pequeños. Material: Reloj que marque segundos,
papel impreso o rayado con cien cuadritos de un
centímetro cuadrado cada uno y lápiz
de color grueso. Instrucción: Usted va a hacer
un punto bien fuerte en cada cuadrito de éstos,
lo más rápidamente que pueda. Así
(se hacen tres puntitos en los tres primeros cuadrados
de la línea superior). Se pone el papel
en posición conveniente para el niño
y se le entrega el lápiz. Empiece (se marcan
30 segundos). ¡Pare! ¡ Muy bien! No
se permiten rayitas o crucecitas. Evaluación: Se cuentan los puntos,
excepto los realizados por el examinador. Todos
los puntos serán contados, aún cuando
haya más de uno en el mismo cuadrito. Pero
las rayitas no serán tomadas en cuenta.
La anotación es la siguiente: más
de 50 puntos = 3 puntos, de 26 a 50 puntos = 2
puntos, de 10 a 25 puntos = 1 punto, menos de
10 = 0 puntos. Si el niño no siguiera el
orden sugerido (de su izquierda hacia su derecha)
debe anotarse el hecho.
Evaluación final:
La evaluación general se obtendrá
por la simple suma de los puntos alcanzados por
el niño en cada sub. prueba. El resultado
indicará (si se han seguido las instrucciones
al pie de la letra), el nivel de madurez para
su ingreso a primer grado en términos absolutos,
esto es, sin ninguna relación con la edad
cronológica o con la edad mental.
La observación de los grandes grupos sometidos
a la clasificación de la prueba A.B.C.,
así como el estudio de numerosos casos
individuales, confirman los resultados:
NM = Nivel maduracional.
NM de 18 puntos
o superior:
El niño
aprenderá a leer y a escribir en un
semestre lectivo.
NM inferior a 10 puntos:
NM inferior a 10 puntos:
El niño aprenderá
con dificultad, exigiendo, en la mayoría
de los casos un tratamiento especial.
NM de 7 puntos o inferior:
Para estos casos se hace
necesario pruebas complementarias, como las
de salud, así como una evaluación
por un especialista en Dificultades del Aprendizaje,
para determinar la causa de tal puntuación.
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Ayudemos a nuestros niños en sus dificultades
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Editorial Universidad Nacional.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
228.49.76 Fax 207.18.92 ceril@ceril.net