Niños con Discapacidad / Hijos Especiales
(Revista Padres OK.)
Saber que un hijo
nacerá con alguna incapacidad es una noticia
que nadie espera recibir. Los padres experimentan
dolor, culpa, angustia y muchos sentimientos encontrados
antes de asumir lo que viene por delante. Sin
embargo, al cabo de los años la mayoría
declara que lejos de ser un problema, estos hijos
se transforman en niños especiales, como
muchos dicen, en 'un regalo de la vida'.
uando el médico comunica que ese hijo
tan esperado probablemente presenta alguna anormalidad,
la primera reacción que surge en los padres
es un sentimiento de pérdida respecto de
las expectativas e ideales con relación
al hijo 'soñado'. Una sensación
intensa que va variando a medida que la nueva
realidad comienza a ser asumida por los padres.
SENTIMIENTOS ENCONTRADOS
La familia vivencia en un primer momento un sentimiento
de duelo, proceso que según Pamela
Maturana, psicóloga clínica del
Centro del Desarrollo Infanto Juvenil, Ceril,
tiene varias fases. "Lo primero
que experimentan los padres es un shock inicial,
es decir, una especie de bloqueo mental. Es un
mecanismo de defensa que permite enfrentar esta
nueva información. La duración de
esta etapa depende de la estabilidad emocional
de los padres, pero también del apoyo de
la familia y del equipo de profesionales que los
asesore".
Pamela Maturana (psicóloga clínica
CERIL) agrega que los padres son invadidos por
sentimientos encontrados. Según explica,
"aparece la culpa porque piensan que algo
que hicieron o dejaron de hacer pudo haber influido
en lo que están viviendo. También
surgen los miedos, rabias intensas, sentimientos
de rechazo, vergüenza, ternura, necesidad
de proteger al bebé y otros estados de
gran confusión". La psicóloga
asegura que es normal y sano que surjan estos
sentimientos, "pero es necesario que logren
asumir esa nueva realidad y proyectarse en torno
a ella. Así el niño se sentirá
querido, aceptado e integrado al grupo familiar,
y los padres podrán actuar de un modo más
eficiente para potenciar y promover su desarrollo
y adaptación a la vida social".
El doctor Alfredo Germain, ginecólogo especialista
en medicina materno-fetal, y docente de la Pontificia
Universidad Católica de Chile, afirma que
muchos padres incluso llegan a pensar en interrumpir
el embarazo porque creen que no van a poder ser
padres de un niño 'con problemas', pero,
como señala el profesional, "la mayoría
logra asumir la noticia".
Lo primero que se preguntan es si ese hijo va
a poder ser autónomo, si va a llegar a
convertirse en un adulto, si podrá formar
una familia y mantenerse económicamente
solo. El especialista asegura que estas expectativas
muchas veces son posibles de cumplir, pero otras
definitivamente no. "Depende del tipo de
discapacidad y del apoyo que le den sus padres",
señala.
LA ASESORÍA MÉDICA
El doctor Germain afirma que alrededor de un 80%
de los niños con síndrome de Down
y cerca de un 70% de los niños con malformaciones,
tienen un sustrato anatómico diferente
y factible de ser detectado y pueden, por lo tanto,
ser diagnosticados antes del parto utilizando
ecografías con ultrasonido de buena resolución.
El profesional agrega que en esta etapa el equipo
médico es fundamental. El ginecólogo,
idealmente uno especialista en medicina materno-fetal,
debe explicar el problema, decir qué significa
exactamente la enfermedad o discapacidad del niño,
cómo manejarla, qué dificultades
van a enfrentar y cómo cuidarlo, entre
otras cosas. "Es muy distinto tener un hijo
con labio leporino que con hidrocefalia. Por lo
tanto, es importantísimo que el médico
se de el tiempo necesario para conversar con los
padres y explicarles cálidamente, pero
en forma clara y franca, qué tipo de discapacidad
tiene el niño y cuál es el pronóstico",
afirma el profesional.
A pesar de ello, los padres deben tener claro
que sólo luego del parto y dependiendo
de la evolución del niño, será
posible establecer con mayor certeza el grado
de discapacidad y su pronóstico. El doctor
Germain, comenta que son innumerables los casos
de bebés que en un momento se pensó
que no sobrevivirían o presentarían
dificultades severas, pero que con la paciencia,
cariño y esfuerzo de su familia, salen
adelante y se integran a la sociedad.
El ginecólogo asegura que en general los
papás aprecian mucho cuando el equipo médico
se preocupa por ellos y trata de aclarar todas
sus dudas. "Es bueno decirles que van a sentir
pena, rabia e incluso rechazo, que son sentimientos
válidos y normales, pero que luego van
a pasar. Así están mejor preparados
y no se sienten culpables por sentirlos".
Los padres requieren ayuda no sólo del
ginecólogo, sino también de la matrona
y el pediatra, porque ellos son quienes van a
acompañar a los padres y al niño
una vez que nazca. El doctor Germain afirma que
siempre hay que partir de la base que nadie que
se embaraza espera que alguna cosa salga mal,
entonces cuando algo no transcurre como se espera
se produce una especie de terremoto interior para
la familia, que requiere del apoyo de un equipo
médico.
También es muy importante el respaldo psicológico,
ya sea de profesionales como psicólogos
o psiquiatras, y de familias que hayan vivido
la misma experiencia. En Chile hay grupos de ayuda
para algunas anormalidades como síndrome
de Down, parálisis cerebral, autismo o
retardo mental. En el caso de padres que tienen
una vocación religiosa más desarrollada,
es recomendable acercarse a su iglesia, independiente
del credo, porque en ella también pueden
encontrar mucho respaldo.
CADA HIJO ES DIFERENTE
Pamela Maturana (psicóloga clínica
CERIL) afirma que aunque la mayoría de
las familias deciden apoyar a sus hijos, la diferencia
está en si lo hacen mejor o peor, si ellos
como padres van a enfrentarlo bien o mal y si
esta experiencia va a servir para unir a la pareja
o para crear una fisura en su relación.
"El modo en que se logre asumir la noticia
en el periodo prenatal o postnatal, y el apoyo
que los padres reciban al momento de enterarse,
es clave para que la familia se una en torno a
esta nueva realidad. Así se transmite seguridad,
cariño y se genera un vínculo seguro,
porque en la medida que el niño que sufre
alguna anormalidad se siente querido, aceptado
y apoyado, va a desarrollarse lo más normal
posible dentro de las debilidades propias de su
enfermedad", afirma la psicóloga.
Hay niños que necesitan más cariño
que otros en términos de atención,
hay algunos que necesitan más apoyo en
las tareas, otros que requieren estar más
tiempo con la madre y otros con el padre. Al igual
que ellos, los pequeños con alguna discapacidad
requieren distintas cosas y son diferentes entre
ellos también.
Sin duda que a esta situación de afecto
se le unen requerimientos concretos, que tienen
que ver con los cuidados específicos y
que van a depender del tipo de discapacidad. Por
ejemplo, un niño con síndrome de
Down además del retardo mental, que puede
variar entre un 30 ó 40%, presenta otras
malformaciones, cardíacas o digestivas,
son niños que se enferman más, que
crecen menos, que se alimentan mal y que lloran
más, por lo tanto, necesitan más
dedicación y esfuerzo de parte de sus padres
que un niño que ha nacido con labio leporino.
La psicóloga señala que mientras
más temprano se comience con la estimulación
de los niños, mejor será el pronóstico.
Asimismo, explica que "la estimulación
temprana es un elemento clave para ayudar en el
desarrollo de un niño, intelectual, emocional
y socialmente. En ocasiones los padres sobreprotegen
a los niños, sin embargo, esta actitud
los limita y los hace más indefensos, lo
que puede dificultar aún más sus
posibilidades de crecimiento y desarrollo. Los
papás deben promover la mayor autonomía
posible, de modo de generar en el niño
recursos que le permitan avanzar y desenvolverse
lo mejor posible a lo largo de su vida".
¿CÓMO AFRONTAR LA CONDICIÓN
DISTINTA DE UN HIJO?
l Es necesario enfrentar las emociones y no
temer a expresarlas. Negarlas no ayuda a eliminar
la pena o la angustia, por lo tanto, los padres
deben darse tiempo para elaborarlas antes de
poder sobreponerse y seguir adelante.
<li>l Cuando se sientan solos busquen
apoyo y ayuda de quienes puedan entender sus
sentimientos, ya sean familiares, amigos o profesionales.
l Es útil obtener información
sobre el problema o enfermedad que el niño
presenta y los centros que ofrecen ayuda. Eso
les ayudará a actuar con mayor seguridad.
l El buscar ayuda de otros padres o profesionales
permite comprender la situación con mayor
profundidad, ajustar las expectativas y crear
planes de acción en beneficio del niño
y de la familia. Es importante mantener las
rutinas diarias en la forma más normal
posible y tratar de buscar el 'lado positivo'
de la vida.
l Respecto de la vida familiar, madre y padre
necesitan tiempo para compartir como esposos,
lejos de los hijos. Reserven unos minutos diariamente
para estar juntos y busquen formas de alejarse
y pasar ratos a solas.
lTrate de reservar diariamente 'momentos especiales'
para sus otros hijos, aunque sólo sean
unos minutos, de modo que sientan que también
son importantes y queridos. Intente mantener
vivos los rituales y las fechas especiales de
la familia, ya que son experiencias importantes
para dar fuerza en los momentos difíciles.
lCada niño, aún cuando no sea
completamente sano, es su hijo y necesita ser
respetado y amado como cualquier otra persona.
Esta difícil experiencia puede ser una
oportunidad de crecimiento para la familia y
una nueva forma de ver la vida.
Existen distintas asociaciones y centros que
entregan ayuda a padres de niños discapacitados.
Estas son algunas de ellas:
l UNPADE, Unidad Nacional de Padres y Amigos de
Personas con Discapacidad Mental. Manuel Montt
2051. Providencia. Teléfonos: 205 5965
- 205 5990.
l CERIL, Centro del Desarrollo Infanto Juvenil.
Martín de Zamora 4602, Las Condes. Teléfonos:
206 0672 - 207 1892.
l ASPAUT, Asociación Chilena de Padres
y Amigos de los Autistas. Gran Avenida José
Miguel Carrera 2820, San Miguel. Teléfono:
551 5522.
l Fundación Teletón. Rosas 1531,
Santiago. Teléfono: 674 9700.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
228.49.76 Fax 207.18.92 ceril@ceril.net