Debido a la aparente
naturaleza libre de preocupaciones de sus vidas,
se solía pensar que los niños no
sufrían trastornos mentales y emocionales.
Sin embargo, los estudios indican que los niños
sufren en realidad de trastornos, que habitualmente
se creían reservados a la edad adulta.
Los trastornos de aprendizaje y conducta, abuso
de drogas, enfermedades como el autismo, la depresión
y el suicidio son comunes en nuestra población
infantil.
Cuando un niño desarrolla trastornos mentales
o emocionales, los padres suelen culparse a sí
mismos. Sin embargo, los trastornos de la infancia
son causados por una combinación de varios
factores. Es importante reconocer el problema
y buscar tratamiento tan pronto como sea posible.
A menudo estas enfermedades pueden ser tratadas
en forma efectiva, permitiendo que nuestros niños
se conviertan en adultos felices y productivos.
Tipos de trastornos de la infancia.
El primer paso que hay que tomar es reconocer
y comprender algunos de los trastornos comunes
en los niños.
Trastornos Del Ánimo.
La depresión clínica, el trastorno
maníaco depresivo (también llamado
trastorno bipolar) y la manía son trastornos
que causan cambios en el ánimo del niño.
Se considera a la depresión como el trastorno
mental más común. A menudo se la
confunde con el "estar triste" y por
lo tanto, no se le da el debido tratamiento. La
depresión es causada por varios factores,
desde desequilibrios químicos pasando por
influencias ambientales, hasta los factores genéticos.
La depresión clínica hace que la
gente se sienta desesperanzada, agotada o inútil.
Más que cambios de ánimo, la depresión
clínica puede causar problemas con el sueño,
el apetito, la autoestima, las actividades cotidianas
y la salud física.
El trastorno maníaco depresivo (trastorno
bipolar) produce cambios de ánimo que van
de la depresión profunda a la euforia anormal
o "aceleramiento." La hiperactividad,
ideas dispersas, fácil distracción,
irritabilidad y temeridad concurren también
en el trastorno bipolar durante los episodios
maníacos.
Trastornos De Ansiedad.
Algunos temores son comunes en los niños.
Pero cuando éstos no desaparecen con el
tiempo, pueden ser signos de trastornos de ansiedad.
Los trastornos de ansiedad se presentan en diferentes
formas y pueden ser experimentados en forma distinta
por cada persona. Pero su factor común
es el sentimiento de terror constante, miedo o
preocupación más allá de
las reacciones normales al peligro.
Las fobias son temores irracionales a objetos
o situaciones que no pueden ser superados con
explicaciones o acciones racionales. No deben
ser confundidas con los temores infantiles normales
que pasan con el tiempo, como el miedo a la oscuridad,
ya que las fobias son tan severas que dificultan
la vida normal de la víctima.
Las fobias específicas son normalmente
temores a objetos o situaciones particulares.
Las más comunes son los temores a los animales,
a las alturas, miedo a los lugares cerrados y
miedo a volar en avión.
Las fobias sociales hacen que la gente tenga
miedo de ser vista o humillada mientras realiza
una actividad de naturaleza social, como comer
o dar un discurso, debido a la expectativa de
una evaluación negativa. Algunas personas
con fobias sociales temen y evitan todo contacto
con otros.
Las personas con agorafobia a menudo tienen ataques
de pánico y temen encontrarse en situaciones
en las cuales no pueden obtener ayuda o de las
cuales no pueden escapar. A menudo, este miedo
paralizante causa que las víctimas permanezcan
aisladas en sus hogares.
El trastorno de ansiedad de separación
está marcado por una ansiedad intensa o
pánico cuando el niño es separado
de sus padres u otras personas amadas. Este trastorno
puede resultar tan drástico como para perturbar
las actividades normales. A menudo los niños
con trastorno de ansiedad de separación
se pegarán a sus padres o tratarán
de permanecer cerca de ellos donde sea que éstos
vayan. Pueden negarse a jugar fuera, a pasar la
noche con un amigo, e incluso a salir a hacer
mandados. Este trastorno también se caracteriza
por molestias físicas como dolores de cabeza,
nausea y vómitos, pudiendo presentarse
también palpitaciones cardíacas
y mareos. La ansiedad de separación puede
explicar por qué algunos niños se
niegan a ir a la escuela.
Los trastornos de la conducta son considerados
el mayor grupo de enfermedades psiquiátricas
de los niños. A menudo comienzan antes
de la adolescencia y sus síntomas son confundidos
con la delincuencia juvenil o con la confusión
propia del crecimiento. Algunos comportamientos
comunes son el robo, la mentira constante, la
crueldad, la destrucción deliberada de
la propiedad, peleas (con o sin armas) e incluso
la violación.
Existen muchos estudios acerca de las causas
biológicas, psicológicas y sociológicas
de los trastornos de la conducta, pero como en
el caso de muchos otros trastornos, los trastornos
de la conducta posiblemente sean causados por
varios factores. Los trastornos de la conducta
no pasarán con la edad, y por lo tanto
su tratamiento es fundamental.
Trastorno De Falta De Atención.
El trastorno de falta de atención afecta
la capacidad de los niños de concentrarse,
aprender y mantener un nivel de actividad normal.
La actividad excesiva, la impaciencia, la distracción
constante, el cambio de una actividad a otra y
el sueño agitado son comunes en el trastorno
de falta de atención. Sin embargo, estos
comportamientos pueden desarrollarse como resultado
de otros problemas tales como la incapacidad de
ver u oír adecuadamente u otras enfermedades
físicas o emocionales. Un médico
debe llevar a cabo un examen exhaustivo para diagnosticar
el trastorno de falta de atención y/o descartar
otros problemas posibles.
Autismo.
El autismo es el más obstaculizante de
los trastornos del desarrollo extendidos: una
serie de trastornos que afectan las capacidades
intelectuales, las respuestas a los sentidos,
y la capacidad de comunicarse. Los niños
autistas no pueden desarrollar relaciones normales
con los demás, ni siquiera con sus padres.
Durante las primeras etapas de la infancia pueden
resistirse a las muestras de afecto o pegarse
permanentemente a alguien. A medida que crecen,
pueden no buscar que los reconforten cuando se
hieren y por lo general, preferirán jugar
solos. Los niños autistas tienen dificultad
para comunicarse porque no desarrollan habilidades
lingüísticas. Pueden no utilizar las
palabras en forma correcta, o pueden desarrollar
un lenguaje propio.
A veces, los niños autistas pasan por períodos
de movimientos corporales repetitivos. Pueden
preocuparse o relacionarse en forma extrema con,
objetos específicos. Los niños autistas
generalmente necesitan orden en su ambiente y
suelen seguir rutinas estrictas.
Indicios y Síntomas.
Los niños que sufren trastornos mentales
o emocionales pueden mostrar uno o más
de los siguientes comportamientos:
Hablar de suicidio o amenazar a otros
Mostrar sentimientos prolongados de tensión
o ansiedad intensa
Tener cambios súbitos en los hábitos
alimenticios y/o de sueño
Tener pensamientos y habla atípicos
Mostrar cambios de ánimo y comportamiento
súbitos y/o drásticos
Buscar el aislamiento de los amigos y la familia
Mostrar falta de interés en sus actividades
favoritas
Sufrir la falta de energía
Tener molestias físicas que ocurren aparentemente
sin causa
Tratamientos.
Los profesionales de la salud mental brindan una
amplia gama de terapias y tratamientos efectivos,
basándose en avances significativos en
los procedimientos y tecnologías disponibles.
Tal como las enfermedades mentales de los adultos,
los trastornos de la infancia generalmente necesitan
una combinación de terapias de apoyo y
de medicación ya sea en el hospital o como
pacientes externos.
Normalmente se prescribe medicación para
trastornos de la infancia y ésta ha demostrado
ser una herramienta cada vez más efectiva.
Este tipo de tratamiento necesita de una cuidadosa
supervisión por parte de un médico
y está dirigida a corregir los desequilibrios
químicos asociados con estos trastornos.
Como todos los fármacos, estos medicamentos
pueden tener efectos secundarios.
La psicoterapia enfoca la respuesta emocional
de los trastornos de la infancia. Enfrentarse
con eventos dificultosos de la vida es particularmente
difícil para los niños que sufren
enfermedades mentales o emocionales. Los psicoterapeutas
ayudan a los niños a comprender sus emociones
y a tratar sus problemas de un modo más
confiado y saludable.
Entre las terapias de apoyo se encuentran un
número de actividades designadas para mejorar
el tratamiento de los trastornos de la infancia.
Los tratamientos de medicación, psicoterapia
y terapias de apoyo más exitosos están
diseñados de acuerdo con las necesidades
individuales del niño bajo la supervisión
permanente de un psiquiatra -un médico
que se especializa en trastornos de la infancia.
Martín
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