Información para padres y maestros
/ Problemas de aprendizaje /
1. ¿QUÉ
ES O QUÉ PASA CON LOS NIÑOS? :
En muchísimas ocasiones escuchamos que
se describe a los niños como: "muy
inquieto", "se distrae fácilmente",
"no pone atención", "no
estudia lo suficiente", "no se concentra";
o incluso expresiones más fuertes como:
"es muy burro", "es flojo"
o bien "la maestra no le hace caso",
"la maestra no sabe enseñar",
"es demasiado estricta", "le tiene
mala voluntad" y así por el estilo.
Los padres de los niños que tienen problemas
escolares se sienten extremadamente preocupados
y desilusionados. Los médicos, terapeutas
y maestros saben que hay muchas causas para los
fracasos académicos y que una de las más
comunes son los trastornos del aprendizaje. Un
niño con un problema en el aprendizaje
es por lo general muy inteligente, que trata de
seguir las instrucciones, de concentrarse y de
tener buen comportamiento en la casa y la escuela.
Sin embargo, no domina las tareas escolares y
comienza a rezagarse.
Algunos de estos niños tienen dificultad
en permanecer quietos o prestar atención.
La incapacidad para concentrarse o un problema
de hiperquinesia (están en movimiento continuo,
mueven pies, brazos, cabeza constantemente, se
levantan continuamente de su lugar, etc.), o algún
tipo de dislexia: dislalia, disgrafia, discalculia...
le impiden realizar correctamente ciertas funciones
del lenguaje verbal, escrito o matemático
y les están provocando un bajo rendimiento
escolar.
Recientemente se ha encontrado que la dislexia
no es más que un leve "corto circuito"
dentro del cerebro. En los Estados Unidos, se
realizaron investigaciones y llegaron a la conclusión
de que "la porción del cerebro necesaria
para la lectura, no funciona apropiadamente en
los niños con dislexia". Básicamente,
los disléxicos tienen problemas para relacionar
las palabras escritas y los sonidos.
Se considera que los problemas de aprendizaje
son causados por una dificultad del sistema nervioso
que afecta la captación, elaboración
o comunicación de información. Algunos
de estos niños son hiperactivos y distraídos
con un lapso de atención corto.
Estos niños pueden ser ayudados, pero
que si su condición no se detecta y se
trata a tiempo, el problema puede aumentar y complicarse
rápidamente. Un niño que en la escuela
primaria y no aprende a sumar, al llegar a la
escuela superior, no podrá entender álgebra.
El niño que trata de aprender con gran
esfuerzo se frustrará progresivamente y
desarrollará problemas emocionales como
una pobre autoestima, resultado de los fracasos
repetidos.
Algunos niños con problemas de aprendizaje
pueden presentar también problemas de conducta,
ya que prefieren lucir "malos" en vez
de "estúpidos o brutos". Los
padres deben de conocer las señales que
con mayor frecuencia indican problemas de aprendizaje
en su niño.
2. PASOS A SEGUIR Y UN BUEN TRATAMIENTO:
Lo primero es DETECTAR EL PROBLEMA.
Si el niño no rinde en la escuela, si tiene
bajas calificaciones o no aprende al ritmo normal
del grupo, es importante observar su conducta
y eso lo detecta generalmente el maestro que es
quien lo observa durante las horas de clase. También
los padres DEBEN OBSERVAR al niño en su
comportamiento general cuando hace la tarea, en
sus relaciones con los hermanos o con otros niños,
etc. No debemos pensar que son cosas que se quitan
con el tiempo o que "yo también a
su edad..." o "es igualito a su papá...".
Es importante tener una impresión diagnóstica
y tomar las medidas necesarias.
Las razones del bajo rendimiento escolar, son
muy numerosas y van desde problemas de visión,
que se corrigen con una visita al oftalmólogo
y un par de anteojos, pasando por problemas auditivos
hasta problemas de índole neurológica
o psicológica de mayor o menor intensidad.
Si el niño no ve bien, no es fácil
que él se dé cuenta del problema
porque puede creer que todo mundo ve igual que
él. ¿Cómo hacer entonces?
Pues observando si se acerca mucho al papel al
escribir o si no distingue con claridad los letreros
en la calle. Llevarlo al médico para una
revisión puede eliminar el problema. Si
es del oído, observar si le sube mucho
el volumen a la T.V. o al radio, si parece no
escuchar bien lo que le decimos o si no entiende
claramente lo que se le indica. Una audiometría
puede decirnos lo que pasa.
Por otro lado, si vemos que el niño no
logra leer correctamente, que invierte las letras
o las sílabas, que escribe la /d/ como
/b/ la /p/ como /q/ o la /m/ como /n/; confunde
25 con 52, "la" por "al" u,
"on" por "no". Tiene dificultad
en distinguir entre la derecha y la izquierda.
Si tiene problemas en la pronunciación
de ciertos fonemas como la /r/, /s/, /l/; si no
hace las pausas de la lectura en el lugar correcto;
si empieza a leer bien pero a medida que sigue
leyendo, se empieza a equivocar cada vez más,
el problema puede tener los más diversos
orígenes, algunos tan sencillos como el
no saber respirar correctamente: al respirar mal,
el niño va entrando en ansiedad y el temor
que siente a equivocarse, lo hace cometer más
errores lo cual aumenta la ansiedad. La inseguridad
o una baja autoestima también causan ansiedad
y uno de los síntomas de esa ansiedad en
una mala respiración.
Todos estos problemas han existido siempre pero
antes no se conocían bien y simplemente
a los niños, se les regañaba y se
les etiquetaba como "burros". Actualmente
existen estas especialidades como la Neurolingüística
que nos ayuda a detectar estos problemas, a diagnosticarlos
y a proporcionar la terapia adecuada para su solución.
Básicamente debe prestarse atención
a los siguientes puntos clave:
Dificultad en atender o seguir instrucciones.
Incapacidad para recordar lo que se le acaba
de decir.
Fracasos académicos como consecuencia
del poco dominio de destrezas de la lectura,
escritura y aritmética.
Dificultad en distinguir cuestiones de lateralidad
y algunas letras.
Defectos en coordinación: cuando camina,
en los deportes, en actividades manuales sencillas
como sostener un lápiz, amarrarse los
zapatos o hacer un lazo.
Pierde o se extravían sus tareas, libros,
cuadernos y otros materiales.
3. VALORACIONES: apoyos de otros especialistas
El diagnóstico de éstos problemas
de aprendizaje se lleva a cabo mediante una VALORACIÓN
que consiste en una serie de pruebas para determinar
tanto la capacidad intelectual como el grado de
madurez neurológica. Hay pruebas para conocer
la coordinación viso-motora, la coordinación
fina y gruesa, la percepción visual y auditiva,
las relaciones espaciales, la constancia perceptual
etc. La realización de estas pruebas se
lleva a cabo en varias sesiones, lo que depende
también de la velocidad con que el niño
las realice, pues en general, los niños
pequeños o los hiperactivos no se logran
concentrar más que nos pocos minutos. Ya
con todos los resultados, se elabora una impresión
diagnóstica y se sugiere la o las terapias
que serán necesarias.
Si los problemas tienen un origen neurológico
por daño cerebral se menciona esto para
que el niño sea atendido por un NEURÓLOGO
que determine la dimensión del daño
y de su diagnóstico. Él indicará
qué áreas son susceptibles de mejorar
y hasta qué punto y entonces, ya en conjunto
se podrá proporcionar la terapia más
adecuada. En ciertas ocasiones, recetará
medicamentos cuando es necesario controlar la
impulsividad o hiperactividad.
Es también importante mencionar que muchos
de estos problemas de aprendizaje tienen un origen
psicológico: niños que viven bajo
tensiones psicológicas fuerte como los
hijos de padres divorciados, o niños maltratados,
agredidos física o verbalmente o con cualquier
tipo de problemas emocionales que están
afectando su rendimiento escolar. En estos casos
es necesario recurrir al psicólogo, porque
nosotros, como terapeutas de lenguaje no podemos
proporcionar toda la ayuda que estos niños
necesitan pero si junto con el Psicólogo
que atiende los problemas emocionales, la contribución
de nosotros es importante en el área del
rendimiento y ambas cosas se complementan pues
la ayuda de PSICÓLOGOS o PSIQUIATRAS con
medicamentos específicos y también
neurológica, mejora la situación
emocional y la terapia de aprendizaje mejora el
rendimiento, lo que contribuye también
a una sensación general de mejoría
y a la estabilidad emocional del niño.
4. IMPORTANTE DETECCIÓN A TIEMPO:
el papel de los maestros
Lo más importante en esto es la detección
temprana del problema. Mientras más pequeño
sea el niño, mejores son las posibilidades
de recuperación. Si se deja pasar el tiempo
pensando que va a mejora cuando sea mayor, cometemos
un grave error porque estos problemas se acentúan
en años posteriores. NO MEJORAN CON LA
EDAD, al contrario. En cambio, tratados a tiempo,
los resultados son excelentes y se obtienen más
rápidamente.
Los problemas de aprendizaje se van a reflejar
en la conducta general del niño: se puede
volver retraído, introvertido, tímido,
inseguro, agresivo. El bajo rendimiento escolar
lo hará sentir incapaz, tonto, en desventaja
ante los compañeros que parecen aprender
más fácilmente o que parecen, no
son, más inteligentes. El niño causará
problemas en el grupo y pondrá a prueba
la paciencia del maestro que tiene que atender
a 20 o 30 o más niños y no puede
proporcionarle atención especial. El niño
reprobará una o más materias o tal
vez incluso el año porque no lee o escribe
bien o no se concentra lo suficiente y eso afectará
su personalidad en forma determinante.
Por el contrario, la atención de estos
problemas y la terapia adecuada se reflejarán
en una mejor conducta personal y de grupo. El
niño adquirirá seguridad, se reforzará
su autoestima, mejorarán las relaciones
con sus compañeros y esto redundará
en un progreso general. Los resultados de una
buena terapia son realmente notables.
Sin embargo, es muy importante tener en cuenta
que la terapia no es magia. La mejoría
no se da de la noche a la mañana y la COLABORACIÓN
de padres, médicos y maestros junto con
el terapeuta es indispensable. No se trata de
llevar al niño 2 o 3 veces a la terapia
y pensar que ahí se resuelve todo. Al aceptar
que el niño asista a la terapia, es necesario
confiar que el terapeuta hará lo más
conveniente para el niño pero también
hay que colaborar con las indicaciones que éste
les dé para trabajar en la casa o en la
escuela reforzando así lo que se hace en
la terapia.
5. DE QUÉ SE TRATA UNA TERAPIA:
La terapia consiste básicamente en JUEGOS
porque el juego es la forma en que el niño
aprende más fácilmente. A veces
los padres desconfían de estas terapias
y de los resultados pero con juegos programados,
ejercicios específicos, estableciendo premios
y recompensas (estrellitas, puntos,...) es como
se van reforzando las conductas positivas. A veces
los padres consideran que la terapia es muy larga,
les cansa tener que llevar a los niños
2 o más veces por semana a la terapia,
ésta interfiere con sus actividades personales,
en fin, hay todo tipo de objeciones pero a esto
hay que responder que el resultado final va a
reflejarse en toda la vida del niño, en
su juventud en su edad adulta.
Las terapias le facilitarán las cosas cuando
llegue a la secundaria y a los estudios superiores;
le ayudarán y mejorarán también
su vida emocional y sus relaciones interpersonales.
UN NIÑO SEGURO DE SÍ
MISMO, CON BUENA AUTOESTIMA ES SIEMPRE UN TRIUNFADOR
Y ES TAREA DE LOS PADRES HACER QUE LOS HIJOS SEAN
TRIUNFADORES EN SU VIDA, EN SU PROFESIÓN
EN SU ACTITUD ANTE EL MUNDO.
Nuestro trabajo como Terapeutas de Aprendizaje
y Lenguaje Infantil es contribuir con nuestros
conocimientos a este resultado final de los chicos.
Ayudar a los padres y maestros a obtener lo mejor
de sus hijos y alumnos; a maximizar el rendimiento
de cada niño y ayudarlos a descubrir y
a ejercitar su potencial en la forma más
positiva.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
228.49.76 Fax 207.18.92 ceril@ceril.net