Dr.
César Soutullo Esperón
Especialista en Psiquiatría
Consultor Clínico. Departamento de
Psiquiatría y Psicología Médica
CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en niños
y adolescentes
Introducción
El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un
trastorno de ansiedad en el que el niño
o adolescente presenta generalmente obsesiones
y también compulsiones, aunque a veces
sólo tiene obsesiones o sólo compulsiones.
Al menos alguna vez el niño reconoce que
las obsesiones o las compulsiones son excesivas
o absurdas. No se trata solamente de obsesiones
en el contexto de otros trastornos psiquiátricos
(como una obsesión por el peso en la anorexia,
o por la apariencia corporal en el trastorno dismórfico
corporal)
Las obsesiones se definen como ideas, impulsos
o imágenes mentales recurrentes que el
niño tiene sin querer (no las puede evitar
aunque no le gusten) y que le producen mucha ansiedad
o distress. No se trata de simples preocupaciones
sobre problemas de la vida diaria. El niño
intenta ignorarlas o suprimirlas y generalmente
reconoce que son producto de su mente y no son
reales.
Las compulsiones se definen como comportamientos
repetitivos (lavarse las manos, ordenar cosas,
asegurarse de cosas) o acciones mentales (contar,
repetir palabras, rezar) que el niño se
siente empujado a hacer en respuesta a una obsesión,
o según reglas aplicadas rígidamente.
Estos comportamientos repetitivos tienen por objeto
prevenir o reducir la ansiedad o evitar que pase
algo malo, aunque no tienen conexión con
la acción que intentan prevenir o son claramente
excesivas.
¿Cómo se presenta el TOC
en niños?
Las obsesiones y compulsiones más frecuentes
en niños con TOC incluyen:
Obsesiones
1.- Temor a contaminarse.
2.- Temor a causar daño a otros o a que
le pase algo a los padres, familia…
3.- Ideas agresivas o de contenido sexual.
4.- Escrupulosidad / religiosidad excesiva.
5.- Pensamientos prohibidos.
6.- Necesidad de simetría.
7.- Necesidad de decir o confesar.
Compulsiones
1.- Lavarse
2.- Repetir una acción hasta hacerla
“bien”
3.- Asegurarse (de haber cerrado la puerta,
de haber cerrado el agua…)
4.- Tocar
5.- Contar objetos o hasta un determinado número
6.- Ordenar
7.- Acumular (no poder tirar nada)
8- Rezar
Más del 85% de los niños que sufren
TOC tienen compulsiones de lavarse, y deben pasar
varias horas al día lavándose las
manos (u otra parte del cuerpo). A veces hasta
se hacen heridas por tanto lavarse. El 51% tienen
compulsiones de repetir acciones, y pasan horas
al día vistiéndose de forma “correcta”,
o repasando los deberes y haciéndolos una
y otra vez si cometen un error (no toleran borrar
un error o tacharlo). La tercera compulsión
más frecuente es asegurarse, que está
presente en el 46% de los niños afectados,
y pasan mucho tiempo mirando a ver si han cerrado
bien la puerta de casa, o el grifo, o preguntando
a los padres si han apagado el gas o cerrado el
coche con llave, etc.
Las obsesiones pueden variar con la edad, por
ejemplo, un niño pequeño puede temer
que le hagan daño a él o a sus padres
(a que un ladrón entre por la ventana o
puerta abierta), y realizará compulsiones
de comprobación de las cerraduras antes
de acostarse. Un niño en edad escolar puede
tener miedo a contagiarse de alguna enfermedad
o a los gérmenes, y realizará rituales
de lavarse de forma repetida.
Cierta obsesividad y compulsividad son normales
en niños pequeños, entre los 2 a
los 10 años, y en los adolescentes. Debe
distinguirse ésta obsesividad o rigidez
normal para la edad del TOC. Los rituales a la
hora de dormir o en la higiene o la eliminación
son frecuentes en niños pequeños
y no representan patología, pero si duran
mucho tiempo todas las noches o si no disminuyen
con la edad pueden sugerir la existencia de un
problema.
El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) afecta
a uno de cada 200 jóvenes y en muchos casos
tiene un impacto grave sobre su funcionamiento
académico, social o familiar. Sin embargo,
pocos niños son diagnosticados y aún
menos son tratados correctamente. El TOC es uno
de los grandes desconocidos entre los trastornos
de ansiedad en los niños. Muchos niños
lo sufren en silencio hasta que sus padres se
dan cuenta, pero a veces tampoco ellos piden ayuda,
convirtiéndose en un problema secreto,
del que no se habla o se hace con vergüenza.
Otras veces se confunde con “manías”
o costumbres del niño, o con una personalidad
limpia o muy ordenada.
El TOC en niños empieza entre los 7 a
10 años (coincide con los primeros años
de educación primaria, pero no es ésta
su causa) y tiene una prevalencia de vida de entre
0,3 al 1,9 % en niños y adolescentes. Un
33% de los adultos con TOC dicen que sus síntomas
empezaron en la infancia. Frecuentemente el niño
se avergüenza de sus compulsiones porque
no son lógicas, pero no las puede evitar,
por miedo a que algo mucho peor suceda. A veces
los síntomas afectan mucho al niño
en el colegio (no pudiendo usar los baños
por miedo al contagio, repitiendo los ejercicios
una y otra vez a pesar de que el maestro diga
lo contrario…) Otras veces sólo están
presentes en casa, y los padres pueden creer que
el niño los hace para “fastidiarles”.
Causas del TOC
No se sabe todavía la causa del TOC, aunque
sí sabemos que no surge como respuesta
a un supuesto “conflicto intrapsíquico”
ni tampoco por un “conflicto sexual reprimido”
como decían las teorías psicoanalíticas
antiguas. Tampoco se debe al efecto de los padres
sobre el niño, ni al nacimiento de un hermano
menor, ni al estress del colegio, etc. Por la
eficacia de los antidepresivos inhibidores de
recaptación de serotonina (ISRS) en el
tratamiento del TOC, se piensa que se debe a una
alteración de la serotonina. Estudios genéticos
indican que el TOC tiene relación con algunos
trastornos por tics, como el trastorno de Tourette
(tics motores y vocales). Se han encontrado también
alteraciones en la funcion en circuitos cerebrales
que comunican una zona del encéfalo, los
ganglios basales, con la corteza cerebral, y en
concreto en una zona llamada núcleo caudado.
Algunos niños con una infección
de garganta por estreptococo tienen un brote posterior
de TOC, producido por una respuesta autoinmune
de anticuerpos contra el estreptococo que lesionan
zonas del núcleo caudado.
¿Cómo se trata el TOC en
niños?
La mayoría de los niños con TOC
se pueden tratar y mejoran con una combinación
de tratamiento psicológico de tipo cognitivo
conductual llamado de “exposición
y prevención de respuesta” (E-PR)
y un medicamento del grupo de los antidepresivos
inhibidores selectivos de recaptación de
serotonina (ISRS) (fluoxetina, sertralina, paroxetina,
o fluvoxamina). El tratamiento debe ser realizado
por un médico experto en niños con
TOC (a veces la psicoterapia la hace un psicólogo).
Generalmente se necesita un tratamiento farmacológico
más largo (más de 1 año)
y una dosis superior a la necesaria para tratar
la depresión, pero si se hace correctamente,
se obtienen resultados muy satisfactorios.
En los casos donde hay un posible origen en una
infección con estreptococos se puede tratar
con antibióticos y terapia inmunológica
para retirar los anticuerpos dañinos que
están atacando al núcleo caudado.
La psicoterapia psicoanalítica no ayuda
en niños con TOC y hace perder meses o
años de tiempo muy valioso.
Parte del tratamiento conductual incluye enseñar
al niño y a los padres a hablar de una
forma diferente del TOC, y separar lo que es el
niño de lo que es el TOC. El niño
aprende a anticipar los pensamientos involuntarios
y absurdos, y se le enseña poco a poco
a evitar hacer la compulsión. Por ejemplo,
se le hace tocar un picaporte y resistir el impulso
de lavarse las manos. Mientras el niño
no puede lavarse se hacen ejercicios de relajación,
de valoración realista del riesgo, y de
distracción, así, disminuye la ansiedad
sin recurrir al acto compulsivo. Poco a poco el
niño va eliminando las compulsiones, primero
las más sencillas, las que le cuestan menos.
Además del trabajo en el despacho, el niño
realiza ejercicios en casa con sus padres. La
asociación del tratamiento conductual a
la medicación, aumenta la probabilidad
de que el niño siga sin síntomas
cuando en el futuro se interrumpa gradualmente
la medicación.
Es importante que los padres que crean que su
hijo pueda estar sufriendo TOC acudan pronto a
su pediatra o psiquiatra infantil. También
pueden ser útiles los grupos de apoyo para
padres de niños con TOC, las asociaciones
nacionales o regionales de pacientes con TOC,
y la información en internet.
Martín
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